sábado, 9 de enero de 2010

¡¡¡TERRIBLE REGRESO A CHILE.!!!


Trataré de memorizar paso a paso, aunque he tratado de bloquear mi mente, ya que nuestro trayecto de vuelta se vió interrumpido por el estallido de la guerra entre Ecuador y Perú. Digo, bloquear mi mente, porque los momentos mas críticos, los mas amargos, los mas peligrosos de nuestra existencia; transcurrieron de vuelta en un bus de Colombia a nuestro país, Chile.
Para preparar nuestro furtivo viaje, tuve que apelar a toda mi inteligencia, a toda la astucia de un chileno presionado y amenazado de muerte.¿Como lograr salir de Colombia sin ser descubierto?
Mi preocupación no era mi persona, sino mi familia. No me importaba que me hicieran daño o me asesinaran, mi prioridad eran mis seres queridos.
Tenía que ordenar mis pensamientos, debía pensar, calcular exactamente la fecha de regreso, y que todo coincidiera ya que nuestras visas vencían en pocos días. Ya teníamos los pasajes comprados y debíamos deshacernos del carro, de nuestros enseres de casa, y avisar al propietario de nuestro"inminente traslado de ciudad" por razones de trabajo, lo cual por cierto, no era verdad. Me dolía profundamente mentir, porque siempre he actuado solo con la verdad, pero por nuestro bien, debía hacerlo.
En Diciembre adquirimos un hermoso arbolito de Pascuas, luego lo adornamos con luces de colores y otros artículos muy singulares y necesarios para la fecha. Los niños estaban extasiados. Cinco días antes de Navidad, pensamos que ya habíamos cometido el primer error...¡¡¡ qué haríamos con el !!!. después de Navidad nadie lo compraría, así que había que venderlo, necesitábamos hacer dinero y deshacernos de todo. Se lo vendimos a un amigo cuando los niños no estaban. Cuando llegaron y no lo vieron, lloraron desconsoladamente, fue una de las cosas que más me marcó, aún lo recuerdo y me pongo muy nostálgico, pero era lo que debíamos hacer. Al mismo amigo le vendí las máquinas productoras de arequipe y que tantas satisfacciones me había dado.
Ahora quedaba deshacernos de los menajes de casa; una casa totalmente equipada, y al final , el carro. Todo era difícil, pero había que hacer dinero sí o sí, y en eso no podía fallar.
Pensé, tendré que seguir mintiendo por nuestro bien. Así que inventé haber conseguido una muy buena oportunidad de trabajo en Pasto, una ciudad muy cercana a la frontera con Ecuador y como los fletes eran sumamente caros, nos convenía vender en Cúcuta y comprar los menajes de casa en Pasto. Casi todos mis clientes colaboraron al comprar nuestros menajes. Lo que no se pudo vender lo regalamos a personas de escasos recursos. Nos agradecieron mucho y el día que nos tocó partir, lloraban como verdaderos niños.¡¡¡ Pobre gente tan vulnerable!!!
Solo quedaba por vender el carro, lo mas difícil ya que nos quedaban muy pocos días.
Sin querer se nos dieron las cosas ( gracias a mi ángel guardián a quien solicité ayuda).
Conocí a un señor que necesitaba un carro con las características del mio, pero no disponía de dinero por el momento. Me pidió que lo esperara ya que lo tenía en efectivo pero en otra ciudad.
- El problema, le dije, es que nos vamos en pocos días, y lo mas que lo podemos esperar, son apenas cinco días.
- Ahora si Ud. me deja un anticipo, lo espero esos días.
- Plata no tengo ya que vengo llegando de Panamá, pero le puedo dejar en garantía estos perfumes que traje de Colón. Inmediatamente abrió una maleta de la que no se despegaba y la que se encontraba repleta de perfumes franceces.
- Pero, le dije, para qué me sirven estos perfumes?
- No, me dijo, es solo una garantía.
- Bueno, le dije, le acepto, pero solo por cinco días, no mas. Si Ud. no aparece dentro del plazo, lo vendo y le devuelvo los perfumes.
- De acuerdo, me dijo, quedamos en eso. Se despidió confiando en nosotros.
Ya habían transcurrido los cinco días de plazo, y el señor no aparecía, mi sistema nervioso estaba colapsado y me dispuse ofrecerlo al día siguiente, pero pensé que era mejor esperarlo unas horas mas.
Al sexto día y a primera hora, sentí tocar la puerta. La abrí, y ahí estaba el señor muy sonrriente.
- Qué mas? me dijo, a modo de saludo.
- Hola, que tal, como estás?
- Le traje la plata para cerrar el negocio.
- Que bueno respondí, ahí le tengo sus perfumes.
Fuimos a la PTJ (policía venezolana) para verificar si los papeles estaban en regla y nos dirigimos a hacer el traspaso a nombre del señor. Me entregó lo acordado y volvimos a casa. El señor tomo su maleta y sin abrirla la echó al carro.
- Señor, le dije, estaría mas tranquilo si revisara sus perfumes.
- No señor, uno sabe con quien negocia, muchas gracias.
Creo que mi carrito se fue llorando. Lo noté triste, era como perder parte de mi. Era un gran compañero.

CONTINUA..........

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