
Hermanita, siempre me acompañas, tus recuerdos son frecuentes y nunca olvidaré la última vez que te vi. Estabas en un hospital en Lota Alto, muy bien tapada, sólo veía tu carita, algo pálida, pero conservando tu sonrisa acostumbrada, la misma de siempre. Jamás pensé que te estabas despidiendo de este mundo, ni siquiera cuando me despedí. Tiempo después, cuando habías fallecido, mi madre me contó que le habías dicho de tu enfermedad, leucemia, y que te quedaba poco tiempo.
-Por qué supones que tienes leucemia? te dijo mamá.
-Porque Ud. sabe mamá que yo leo muchísimo y sé lo que tengo.
Este fue el breve diálogo que mamá (Q.E.P.D.) me comentó, no me quiso contar nada mas ya que sus ojitos se llenaron de lágrimas al recordarlo. No quise seguir hablando de ti ya que temí por ella. Ahora ella te está haciendo compañía junto a papá, y mas adelante seguiremos el mismo camino todos nosotros, uno primero, luego el otro y el otro. Ahora, quien será el próximo, solo Dios lo sabe. Lo que sí se, es que muchas cosas ingratas que me han ocurrido, no hubiesen pasado si aún estuvieses viva.
Siempre cuando he tenido algún problema inesperado, he recurrido a ti, como fue el 11 de Sept. de 1973,"el día de la fatalidad chilena", cuando te rogué que me salvaras del paredón de fusilamiento, y también lo hiciste. Eso, y muchas cosas mas, siempre me ayudas, y es por eso que desde aquí, te agradezco y te bendigo y seguiré gritándole al mundo entero, QUE TU ERES, MI ÁNGEL GUARDIÁN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario