
Los vasitos que no se encontraban en Cúcuta, se pedían directamente a Bogotá, lugar único de existencia, desde donde despachaban vía aérea. Todo el resto de los implementos los conseguíamos en nuestra ciudad. La administración, que estaba a mi cargo, consistía en la organización, control y distribución de nuestro producto, y los dineros recibidos por concepto de ventas eran depositados directamente en la cuenta de mi socio.
Mi primer paso consistía en contratar vendedores a porcentaje y recurrí al sistema mas antiguo, la bicicleta; era el mas adecuado ya que se trataba de cajitas de poco peso y cada una podía cargar hasta 20 unidades.
Contraté 10 vendedores con sus respectivas bicicletas y como ya conocía los puntos de entrega nos fue muy fácil comenzar, aunque la primera venta no nos dejó mucha utilidad, pero sabíamos que el problema era el gasto de producción y de tiempo en su fabricación. Necesariamente debíamos bajar el costo y las 14 horas de trabajo por cada producción. Mientras tanto habíamos sobrepasado nuestro cálculo en ventas.¡ Estábamos bien!
Se me ocurrió que tenía que haber una manera ya que nuestra competencia seguía trabajando en forma normal y al mismo precio nuestro. Era mi responsabilidad solucionar el problema.
En los pocos ratos libres pensaba y pensaba hasta que dí con un factor importantísimo el cual pusimos en práctica y logramos bajar el tiempo de producción de 14 horas a 10 horas. Un gran triunfo, pero aún era demasiado tiempo, había que bajar aún mas el gasto del gas, pero cómo lo lograríamos. El socio se estaba impacientando y había que respetar su preocupación aunque yo me encontraba totalmente tranquilo.
Seguí pensando y descubrí el por qué del gasto excesivo en el gas. Había que cambiar un ingrediente. Con ese cambio se apuraba la evaporación de la leche y por ende, bajaba el gasto del maldito gas. Logramos bajar nuestra producción a tan sólo 5 hrs.
Aún, encontraba que se podía hacer más y lo logré, demoramos solamente 3 horas en su fabricación, al fin ya veía sonreír al socio. Comenzaban nuestras utilidades y todo mejoró. El socio ya no se sonreía, sino que se reía a carcajadas.
No puedo dejar de recordar la actitud de un señor que se me acercó diciéndome.
-Vecino, me dijo, vengo a felicitarlo; pocas son las personas que trabajan como Uds. pero....¡ por favor, déjennos dormir, esto parece un bombardeo en la noche!
- Si lo molestamos, verdaderamente lo lamento, no se preocupe conversaré nuevamente con el fabricante para solucionar el problema. Además, comenzaremos a trabajar durante el día para terminar con estos ruido. Le ruego nos disculpe, esto no se repetirá.
Solucionamos los problemas y nunca más molestamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario