sábado, 5 de septiembre de 2009

¿COMO NOMINAR MI NUEVA EMPRESA?


Todo estaba en mi mente y al alcance de mi mano, era solamente aplicar conocimientos de publicidad, profesión que me entusiasmaba.
Pensé....la llamaré CAVEN (carros venezolanos) y también podría servir como Venta de Carros.
Comenzaron los contactos con clientes potenciales los que me encargaban vehículos que estuviesen en muy buenas condiciones, no carros "parapeteados", como llaman los colombianos a aquellos que se arreglan y se pintan sólo para venderlos rápidamente, y con muy poca duración.
Normalmente aquellos carros arreglados (parapeteados), nunca los ofrecía ya que sería un desprestigio vender algo semejante.
Todos mis clientes, después de la compra salían contentos y nunca tuve una queja.
Mis honorarios eran el 2.5% para el vendedor y lo mismo para el comprador, osea
ganaba por ambos lados, al igual que en Chile para cualquier transacción.
En cierta oportunidad recibí un llamado anónimo de un señor que tenía para la venta un taxi colombiano (con placa colombiana y por ende un 400% mas caro que los venezolanos). Este señor me pidió reserva en su nombre cuando conversara comigo.
-No se preocupe señor, le dije, venga a mi oficina con toda confianza, nadie sabrá lo que conversemos.
Quedé algo preocupado e inquieto por ese llamado, pero me llevaría una gran sorpresa al día siguiente.
¡Imagínense quien apareció!
Apareció nada menos que el "curita" de la iglesia que frecuentábamos los días domingos.
- Creo que nos conocemos, lo he visto en mi parroquia, dijo a manera de saludo.
-¿Como está padresito, en qué lo puedo ayudar?
-Yo fuí el que lo llamé ayer.
-Por lo de taxi colombiano?
-Sí, me dijo y como Ud. me da confianza ya que es extranjero, opté por ofrecérselo porque sé que no lo comentará.
-No se preocupe le dije, guardaré reserva, y donde se puede ver el carro.
-Si dispone de tiempo podríamos ir a verlo a mi casa. Ahora, si me lo vende rápido le puedo entregar otros que tengo.
-Claro, le dije, pero Ud. comprenderá que acá el carro colombiano es mucho mas difícil de vender, pero haré lo imposible por hacerlo.
Fuimos en mi carro a la casa del curita, mejor dicho, una mansión y conocí su vehículo. Realmente estaba en excelentes condiciones, pero debido al valor de venta que me impuso, no pude venderlo.
Tal cual le prometí, le cumplí y nadie se enteró de los negocios obscuros del sacerdote.

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