
Un ministro de LA CORTE, supo lo que me había ocurrido y ni siquiera vaciló en tratar de buscarme ya que se estaban perdiendo las esperanzas de que me encontrara aún con vida. Lo primero que hicieron, fué dirigirse al cuartel de la policía, donde les informaron que yo no aparecía registrado en ningún libro, por lo tanto, no estaba ahí. Tal vez se encuentre en Carabineros. Caminaron ya que el cuartel de Carabineros estaba al lado, donde dijeron lo mismo que los primero. Solo les quedaba el Regimiento, y el resultado fué el mismo.
El sistema era claro, se trataba que familiares no se enteraran del lugar exacto de la detención (la que se efectuaba sin ningún registro).
Si algún familiar preguntaba por sus hijos que sabían que se encontraban en unas de las tres instituciones, les indicaban que se encontraban en otro lugar. En el lapso que se dirigían a buscarlo, lo cambiaban a otro.
De esa manera desaparecían para siempre.
Ese día me tocó dormir en un calabozo de investigaciones, con muy poca ropa. sin
alimentación y sin agua. Cama no tenía, una cerámica fría y maloliente.
Al otro día a primera hora me traspasaron a Carabineros. A un calabozo insalubre
con cerca de treinta detenidos en su interior. Sin alimentación de ninguna especie, la gran mayoría con poca ropa, y un hoyo donde hacíamos todo tipo de necesidades. El calabozo era como un dormitorio sin camas de 4x4 aprox.
El hoyo era una taza empotrada en el el piso que al apretar un botón limpiaba la
orina y el excremento que defecábamos. Una vez que apretábamos el botón y caía
algo de agua, con la desesperación poníamos las manos pasando el piso y "tomábamos el líquido escencial para sobrevivir".
El sistema era claro, se trataba que familiares no se enteraran del lugar exacto de la detención (la que se efectuaba sin ningún registro).
Si algún familiar preguntaba por sus hijos que sabían que se encontraban en unas de las tres instituciones, les indicaban que se encontraban en otro lugar. En el lapso que se dirigían a buscarlo, lo cambiaban a otro.
De esa manera desaparecían para siempre.
Ese día me tocó dormir en un calabozo de investigaciones, con muy poca ropa. sin
alimentación y sin agua. Cama no tenía, una cerámica fría y maloliente.
Al otro día a primera hora me traspasaron a Carabineros. A un calabozo insalubre
con cerca de treinta detenidos en su interior. Sin alimentación de ninguna especie, la gran mayoría con poca ropa, y un hoyo donde hacíamos todo tipo de necesidades. El calabozo era como un dormitorio sin camas de 4x4 aprox.
El hoyo era una taza empotrada en el el piso que al apretar un botón limpiaba la
orina y el excremento que defecábamos. Una vez que apretábamos el botón y caía
algo de agua, con la desesperación poníamos las manos pasando el piso y "tomábamos el líquido escencial para sobrevivir".
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