domingo, 7 de junio de 2009

PROFESOR DE INGLÉS EN LICEO NOCTURNO.

Ya en sexto humanidades (ahora 4º medio), solicitaron a nuestro curso algunos voluntarios para hacer clases como profesor en el anexo del Liceo de Hombres, el Liceo Nocturno en materias que algo dominábamos. Como había estudiado inglés en colegios capitalinos, algo adelantado estaba en ese ramo. La profesora me solicitó que aceptara a lo que gustoso accedí. La verdad es que podía desempeñarme bien en conversaciones en el idioma, pero de ahí a ser profesor no estaba en mis planes.
Valientemente me puse al frente de mis alumnas (curso femenino) y comencé a pasar la lista. Las piernas y manos me " tiritaban", la palidez era inevitable, pero ahí estaba yo tratando de encontrar una salida, hasta que una alumna me reconoció y a viva voz me dijo.
Señor.... Dígame Juanita que desea. Yo vivo cerca de su casa en la Av. Argentina y siempre llegan jóvenes con instrumentos.....toca algo en especial ya que escucho canciones de Elvis?
Sí Juanita, soy solista y estamos trabajando algunos temas en inglés que incluye a Elvis, Paul Anka y otros mas en compañía de coro y orquesta. Y toca algún instrumento? Si srta. estoy practicando algo de guitarra. No soy un buen guitarrista y sólo toco algunas canciones que me agradan.
Más adelante podría tocarnos algo? Le respondí con cierta picardía que todo lo que quisiese, lo que hizo reir a todo el curso. Comprendí que ya me había ganado la confianza y así podría enseñarles el difícil idioma al no hacer aburridas las clases.
Ya me había soltado totalmente, las alumnas me querían y respetaban, entonces no me quedó otra cosa que cumplir lo prometido. Un día aparecí con mi infantable guitarra y les toqué algunas canciones que gustaron bastante, tanto que llegó el Director y me citó a la oficina.
Le comenté que mis alumnas ya estaban preparadas más de lo esperado y que los resultados se verían en los próximos exámenes definitivos de promoción.
Todas aprobaron y fueron promovidas a 2º año. Mi satisfacción era plena puesto que se había dudado de mi capacidad de enseñar. Esta vez el Director me llamó nuevamente, no para llamarme la atención, sino para felicitarme.
Pero el mayor logro fué hace muy poco, después de 48 años cuando una de mis alumnas me reconoció en un supermercado hacíendome recordar lo pasado y el sistema de enseñanza que nadie lo había hecho. Lamentablemente, como eran mas de cuarenta alumnas no pude recordar su nombre y físico.........pero con esa actitud, me partió el corazón.

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