sábado, 7 de noviembre de 2009

¡¡¡ELABORACIÓN MILAGROSA!!!


Ya había tropezado con la misma piedra ( dos sociedades y dos fracasos), pero....los tropezones enseñan, me prometí que nunca mas me asociaría. Lo importante en la vida es volver a pararse con dignidad y esfuerzo.
Compré todos los implementos necesarios para la elaboración del arequipe y me dispuse a su fabricación.
Después de habernos demorada en la fabricación tres horas, logré bajar a 2 horas, realmente un triunfo que no esperaba y apenas con un poco de gas, una paila, un banco con doce quemadores, y una paleta(parecida a un remo).
Mi felicidad había traspasado todos los límites ya que en ningún momento tuve que paralizar la producción.
Había logrado algo que no imaginaba. La textura, la finesa y la calidad eran de primer orden. La suavidad se asemejaba a una mantequilla, un aroma excitante, y un color entre café claro y obscuro. El punto de cocción era perfecto.
Mis clientes eran muy leales y permanecieron siempre junto a mi; nada de raro, ya que tenían muy claros sus principios y la "cancha muy rayada". Con un gran cariño hacia ellos, una atención esmerada y una disciplina muy controlada, a mis vendedores no se les hizo nada difícil la introducción de mi producto.
Tuve que actuar con la mente muy fría ya que mi ex socio disimuladamente instruía a los vendedores manifestándoles que la sociedad se terminaría proximamente y pasarían a depender exclusivamente de el. Esto fue descubierto porque algo sospechaba ya que sus ojos los traicionaban.
Aprovechando la ausencia de mi socio, cité a mis vendedores a una reunión de urgencia, y no faltó quien me informó que la sociedad se terminaba. Se notaban muy nerviosos por lo que tuve que hacerlos ver que la preocupación que presentían, era infundada. Además les dije, el arequipe que están vendiendo, es de mi producción, así que muy tranquilos. Fueron mentiras "piadosas" ya que aún no compraba los implementos para la nueva fábrica.
Estos hechos ocurrieron un poco antes del "reventón" y de las amenazas de mi ex socio.
Pero al fin ya había solucionado mis problemas y me propuse entregar sus máquinas el día acordado, no antes, con el propósito de que cuando el saliera con sus productos al mercado, se encontrara "con la cama hecha".
Llegó el día acordado y apareció con ocho hombres a retirar sus equipos a lo que no puse ninguna resistencia. Al sacarlas uno de sus operarios, y por un descuido, pasó a llevar un tubo de un material muy escaso y caro.
Pensé, para que consiga el material, tendrá que conversar con el fabricante de las máquinas. Ese señor, casi le pega porque no quería cancelarle el último cheque que le quedaba por cancelar. Bueno me dije, más tiempo demorará y eso me permitirá posesionarme definitivamente del mercado.


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