sábado, 8 de agosto de 2009

INEVITABLE QUIEBRA.


Traté de pelearle a la adversidad, pero se vino todo abajo. Hice todo lo que pude para no dañar a mis amistades. Me dispuse a no comprar ningún tipo de mercadería en las empresas de mis amigos. Me insistían que siguiera comprando e incluso ofrecían descuentos adicionales, los que rechazaba implacablemente.

No quería involucrar a ningún amigo en una quiebra que era inevitable. Sé que en algún momento se sintieron, pero el tiempo los haría agradecer que no les hubiera comprado.
Cuando llegó el momento final, me despedí de mi familia con un profundo dolor y con la esperanza de no separarnos jamás. Le avisé a mi hijo de mi primer matrimonio el que no me creyó, pensó que estaba bromeando. Creo que hasta el día de hoy no se convence, porque la apariencia de mis empresas eran bastante solventes.
Viajé a Santiago, tomé un avión a Colombia que hizo escala en Ecuador y me dirijí al Dorado, Aeropuerto de Bogotá. Tomé un taxi el que me indicó un buen hotel para pernoctar, el Hotel Bacatá.
Quise bloquear mi mente de los malos recuerdos, lo que con mucho esfuerzo logré, sólo persistían los hermosos momentos pasados con mi familia y me prometí traerlos conmigo lo antes posible.
¡Qué hace un chileno en Colombia! me dije. ¿De qué viviré? ¿Cómo lograré traer a mi familia? ¿Cuando lograré encontrar algún trabajo? Preguntas que no tenían respuesta. Pensé, y me dije: caminante no hay camino, se hace camino al andar.....
y la respuesta estaba. La guitarra me abrirá todas las puertas! Luego me dormí profundamente debido a la tensión y mezcla depresiva de mis problemas acumulados.



No hay comentarios:

Publicar un comentario