
Todo marchaba perfectamente, pero cometí el error de delegar algunas funciones indispensables.
Mis ingresos me permitieron comprar un Molino de Arroz, el que también me produjo algunas utilidades y cuando me disponía a comprar un campito, noté que algo estaba fallando.
Tenía 7 cuentas bancarias todas muy bien administradas, 3 secretarias y un sinnúmero de empleados que creía eran honestos, pero lamentablemente me equivoqué.
Dentro de mis bienes disponía de 2 bodegas con capacidad suficiente como para subsistir en abastecimiento por lo menos 1 año, sin necesidad de comprar.
Cierto día el año 1988, recibí en una de las bodegas 30.000 kg. de yerba mate brasileña. Ya descargadas giré un cheque cuyo valor actual se eleva ahora a $ 18.000.000. Al día siguiente visité inesperadamente la bodega en mención y me percaté que no quedaba nada del producto. Le consulté al jefe de bodega por el producto en mención y me manifestó que mis camiones lo habían llevado para venta puesto que había una gran demanda. No quedé tranquilo con su respuesta y me dirigí a mi empresa a verificar la entrada y salida de la mercadería.
Una gran sorpresa me esperaba. Aparecía el cheque girado y entregado, no había entrada ni salida en el kardex. Sospeché de inmediato que algo andaba mal. Volví a la bodega y cité al jefe a mi domicilio.
En cuanto sentí que llegaba, prendí mi grabadora y comencé a interrogarlo. Se puso a llorar y dijo que el vendedor lo había entusiasmado; que en un principio no había aceptado la propuesta y que debido a la insistencia había cedido. Bueno le dije y cómo se arreglaron con el kardex. Me respondió que la secretaria salía con el vendedor y que se habían puesto de acuerdo. Vendían en el Sur todo tipo de mercadería de La Distribuidora a mitad de precio y en uno de mis camiones. Al día siguiente, mi abogado presentó una querella llevando consigo las pruebas que incluían la grabación.
Grande fué mi sorpresa cuando el juez decretó la libertad por falta de pruebas. La grabación no la consideró ya que en esa época no era motivo de prueba.
Mis ingresos me permitieron comprar un Molino de Arroz, el que también me produjo algunas utilidades y cuando me disponía a comprar un campito, noté que algo estaba fallando.
Tenía 7 cuentas bancarias todas muy bien administradas, 3 secretarias y un sinnúmero de empleados que creía eran honestos, pero lamentablemente me equivoqué.
Dentro de mis bienes disponía de 2 bodegas con capacidad suficiente como para subsistir en abastecimiento por lo menos 1 año, sin necesidad de comprar.
Cierto día el año 1988, recibí en una de las bodegas 30.000 kg. de yerba mate brasileña. Ya descargadas giré un cheque cuyo valor actual se eleva ahora a $ 18.000.000. Al día siguiente visité inesperadamente la bodega en mención y me percaté que no quedaba nada del producto. Le consulté al jefe de bodega por el producto en mención y me manifestó que mis camiones lo habían llevado para venta puesto que había una gran demanda. No quedé tranquilo con su respuesta y me dirigí a mi empresa a verificar la entrada y salida de la mercadería.
Una gran sorpresa me esperaba. Aparecía el cheque girado y entregado, no había entrada ni salida en el kardex. Sospeché de inmediato que algo andaba mal. Volví a la bodega y cité al jefe a mi domicilio.
En cuanto sentí que llegaba, prendí mi grabadora y comencé a interrogarlo. Se puso a llorar y dijo que el vendedor lo había entusiasmado; que en un principio no había aceptado la propuesta y que debido a la insistencia había cedido. Bueno le dije y cómo se arreglaron con el kardex. Me respondió que la secretaria salía con el vendedor y que se habían puesto de acuerdo. Vendían en el Sur todo tipo de mercadería de La Distribuidora a mitad de precio y en uno de mis camiones. Al día siguiente, mi abogado presentó una querella llevando consigo las pruebas que incluían la grabación.
Grande fué mi sorpresa cuando el juez decretó la libertad por falta de pruebas. La grabación no la consideró ya que en esa época no era motivo de prueba.
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