se concretaría. Le plantié que la única forma de poder salir del encierro, era salir en
el grupo de los alumnos externos, en las tardes.
Esperé pacientemente la última hora de clases, hasta que llegó el momento. Mi cora
zón palpitaba fuertemente y me introduje en la fila de los alumnos quienes se despe
dían del Director diciéndoles............hasta mañana padre, quien respondía.....hasta
mañana hijo. Cuando tocó nuestro grupo al unísono dijimos,.......hasta mañana pa-
dre y nos respondió,.......hasta mañana hijo. Una vez ya en la calle comencé a sobre-
ponerme del impase, tomé una micro y me dirijí directamente a la casa de mis tíos
(Marina y Ricardo Q.E.P.D.) quienes eran como mis padres. Llorando les expliqué
la situación y se comprometieron a guardar silencio.
Durante seis meses repetí la operación y contínuamente le preguntaba al inspector
si se detectaba algo anormal a lo que respondía, sin novedad. Previamente ha-
bíamos quedado de acuerdo que si detectaban mi fuga dijera que yo le había in-
formado que me retiraban del internado. Ese era el acuerdo.
Desafortunadamente el padre de religión Q.E.P.D. se acercó y me invitó a un "Re-
tiro Espiritual" pues el tenía la convicción de que yo podría ser un gran sacerdote,
a lo que le respondí ...........padrecito yo no sirvo para eso, pero hijo........Ud. nació
para el sacerdocio, para estar al servicio de Dios. No padrecito porque yo soy muy
enamoradizo, estoy pololeando y........soy muy...."lacho". Hijo, me dijo, tengo la
obligación de enviarte por tres días a retiro y no se hable mas del tema. Bueno
padre.
Junto a otros alumnos nos pusieron en un furgón y nos llevaron a La Av. Ossa, nos
dieron un cuarto a cada uno que sólo cabía una pequeña cama y un velador, ade-
más de la infaltable Biblia. Luego cerraron la puerta y por una pequeña ventana
me daban el alimento necesario a las horas correspondientes.
Pensé que al menos mi tía Marina ya sabía, porque le había avisado a algunos amigos con el propósito de no preocuparla.
No comí casi nada, dormí muy poco y leí casi nada. Sólo pensaba como salir.
Pasaron los interminables días y al fin.........la libertad.
En el colegio aún no se sabía de mis fugas.
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