domingo, 26 de abril de 2009

Laboratorio de Química.


En clase éramos muchachos del montón, apurados nos alcanzaba para el "cuatrito"
y con mucho esmero, sin embargo nos encantaba asistir a clases de Química.
En cierta oportunidad nuestro profesor nos enseñaba algunos productos produci-
dos por la aleación de algunos elementos y las fórmulas a emplear, sin embargo tam
poco nos llenaba nuestra inquietud, hasta que nos mostró un metal del tamaño de
una mantequilla de 125 gr.
Era un metal muy liso y pesado que se cortaba fácimente con un cuchillo corriente.
El profe sacó aproximadamente 2 gr. del material, lo puso dentro de un recipiente
con agua y este pedacito comenzó a girar velozmente dentro de la cubeta y de pron-
to hizo una pequeña explosión y se incendió.
Quedamos extasiados, ensimismados en nuestros pensamientos, nos miramos con
Mauricio y Ricardo y luego nos despreocupamos del asunto. Pero bastó un segundo
de descuido de nuestro profesor para que Mauricio cortara la mitad del trozo de
sodio y lo pusiera dentro de su bolsillo. Lamentáblemente llovía y en el patio se
formaban charcos de agua. Mi primo no encontró nada mejor para desacerse del
preciado botín que arrojarlo a uno de los charcos. La explosión no se dejó esperar
y remeció el edificio sin compasión.
El Director de inmediato nos mandó a buscar y nos ganamos "UN BÁBADO Y DO-
MINGO SIN SALIDA", los días mas añorados por nosotros.

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